Un sistema de ósmosis inversa consta de varios componentes que deben ser revisados o reemplazados periódicamente para garantizar una calidad óptima del agua. Los repuestos más importantes se pueden dividir en diferentes categorías.
1. Cartuchos de filtro y prefiltros: Estos suelen incluir filtros de sedimentos y de carbón activado, que eliminan del agua partículas grandes, cloro, olores e impurezas orgánicas. Se deben reemplazar cada 6 a 12 meses según el uso.
2. Membrana: La membrana de ósmosis inversa es el corazón del sistema y filtra incluso los contaminantes más pequeños como nitratos, metales pesados o residuos de medicamentos. Tiene una vida útil más larga (2–5 años), pero también debe ser revisada regularmente y cambiada si su rendimiento disminuye.
3. Postfiltro de carbón activado: Este llamado postfiltro realiza el último paso de limpieza y mejora el sabor del agua filtrada. También debe renovarse periódicamente.
4. Juntas y conexiones de manguera: Para evitar fugas, es importante reemplazar juntas, anillos de goma o conexiones rápidas cuando sea necesario. Estas piezas pequeñas suelen ser la causa de fugas en el sistema.
5. Depósitos de agua y grifos: Incluso componentes más grandes como depósitos de presión o grifos especiales para ósmosis pueden ser reemplazados si presentan fugas o ya no funcionan correctamente.
La variedad de repuestos es grande, por lo que siempre se debe comprobar qué componentes son compatibles con el sistema de filtración correspondiente. Las piezas originales o alternativas certificadas ofrecen la solución más segura.